Ropa Hippie y natural según colores

Todos queremos tener ropa de marca y gastar grandes sumas de dinero. Si puedes, ¡bravo!, pero la realidad económica de todas las lectoras no es la misma. Lo ideal es invertir en ropa o accesorios de buena calidad para que tengan mayor durabilidad; pero si no te da el presupuesto, no hay problema solo opta por verificar costuras, calidad de telas o material y sobre todo, comparar los diseños con los originales. Si aun tienes dudas sobre qué comprar, que sean piezas clásicas o básicas. Además, en el artículo de hoy, te vamos a enseñar a comprar ropa según los colores.

¿Cómo influyen los colores en la compra de ropa hippie o boho chic?

El estilo hippie no tiene una temporada como las tendencias, ten tu individualidad muy presente a la hora de vestir para que siempre prevalezca tu estilo. La colorimetría te puede ayudar a sacar el máximo partido de todas las prendas de ropa, pero no debes olvidar tu estilo. Sin duda, si te gusta el estilo boho chic o algo más hippie, tienes muchas opciones de colores. Solo tienes que saber combinar bien tu estilo con los colores que más te favorezcan. Esperamos que los consejos que hoy te damos te sirvan cuando vayas a comprar ropa boho chic en cualquier tienda online o física.

¿Qué es la colorimetría?

La Colorimetría es el análisis de las características físicas de las personas que están en armonía entre sí, es decir, los ojos, la piel, el color de cabello natural todo se complementa una vez que identificas la paleta de color que te corresponde. Esta ciencia fue iniciada como ya mencioné con anterioridad por Van Goethe en los años 1749 a 1832, luego el suizo Johannes Itten entre 1919 y 1933 fue más allá creando cuatro paletas de colores correspondientes a las cuatro estaciones en las cuales se incluía cuatro diferencias.

De 1911 a 1994, Suzanne Caygill combinó la psicología del color de Goethe con la teoría de temporada de Itten. Concluye que las personas contienen la información de su coloración en su naturaleza.

Carde Jackson en 1980 escribió un libro llamado “Coloréame Hermosa”, donde creó un sistema de simplificación a la hora de asignar un tono y temporada de color. La paleta natural de tu cuerpo armoniza con 1 a 12 paletas que se diferencian en calidez, brillo y luz. Estas paletas son llamadas temporadas.

¿Cómo hacer un “análisis de color” de ti misma?

Primero determina si eres un tono cálido o frío. Entre los cálidos están: primavera y otoño; y en los fríos: invierno y verano. Asegúrate que donde hagas esta prueba, la luz sea natural y que sea buena, el usar luz artificial hará la prueba inexacta.

Primer paso: “La prueba de color”. Toma un trozo de tela dorada y otro de tela plateada -también funciona con un pedazo de papel-, que puedas doblar sobre tu brazo. Seguidamente
toma en cada brazo o mano, un color. Con el color incorrecto la piel se verá dispareja pero si por el contrario, el color es el correcto, el color de tu piel se mezclará con el papel o la tela.

Plateado – Frío

Dorado – Cálido

Segundo paso: Otra manera de determinar si eres fría o cálida. “La prueba de las venas”. Mira tus muñecas y observa el color de tus venas -de nuevo verifica que tengas luz natural-, pueden ser azules o verdes. Es importante no hacer el test luego de tus vacaciones en la playa, recuerda que si estás bronceada, no funcionará.

Venas verdes – Cálida

Venas azules – Fría

Muy bien, ya determinamos la primera parte, ahora hay que saber de cual subgrupo formas parte:

Fríos – Verano o Invierno

Cálidos – Primavera u Otoño

Basándote ahora en el color de tus ojos y cabello.

Colores Fríos

Invierno

Cabellos negro, negro azulado, castaño oscuro, castaño medio y canoso plateado. Ojos negro, marrón, marrón oscuro, avellanas, celeste o verde. Tono de piel azulado por lo que le favorece los colores fríos. Los colores que le favorecen a las personas en invierno son: el blanco, todos los grises, todos los azules, los tonos violeta o borgoña, rojos y fucsia. Debes evitar el beige, el dorado, el naranja y los colores pasteles.

Verano

Color de cabello: rubio oscuro, rubio, cenizo, cenizo claro. Ojos azules, grises y gris verdoso y café aceitunado. El tono de la piel tiene un fondo más rosado. Los colores que le favorecen son: todos los grises, amarillo pálido, azules suaves, rosas pálidos, lila y tonos pasteles en general. Deben evitarse los tonos tierra y los naranja.

Colores Cálidos

Primavera

Color de cabello rubio, rubio dorado y castaño. Ojos verdes, azules y avellana claro. La tonalidad que tendrá tu piel si perteneces a esta temporada es amarilla. La teoría del color para ti recomienda que uses: amarillo dorado, melocotón, verdes, azul claro y naranja. Colores que debes evitar: gris, negro y colores oscuros y sin vida en general.

Otoño

Color de cabello castaño oscuro y medio, pelirrojo, rojizo, rubio oscuro. Ojos: marrón, marrón oliva y verde. También presentan una tonalidad amarilla en su piel. Lo más aconsejado para tí son los colores tierra: Caqui, naranja, marrón oscuro, verde oliva, camel, dorado y violeta oscuro. Deben evitarse los colores pasteles, el negro y el blanco.

Ahora te preguntarás: ¿si pertenezco a una temporada, no puedo usar los colores de otra? ¡Sí!, el detalle es que al no usar los colores de tu paleta natural en las tendencias de moda, resaltarán algunas imperfecciones indeseables en tu rostro; lo que te sugiero, que no dejes de usar los colores que te gustan, pero que lo hagas de manera inteligente, es decir, úsalos en prendas secundarias – accesorios- o en prendas alejadas de tu rostro.

Qué debemos saber de las grasas

Los lípidos. llamados coloquialmente “grasas”, son un conjunto de moléculas orgánicas, de composición química variable, que se caracterizan por ser hidrofóbicas (repelen el agua), y por su alto contenido calórico. De todos los nutrientes, los lípidos son los que tienen mayor variabilidad, y también los que sufren peor prensa. ¿Son en realidad tan malos? No todas las grasas son perjudiciales, de hecho, la mayor parte de ellas cumple importantes funciones en el organismo, como contribuir a la formación de las membranas biológicas, que están constituidas por fosfolípidos, un tipo de grasa. Algunas hormonas tienen como molécula precursora fundamental el colesterol, por dar otro ejemplo. Entonces ¿por qué tienen tan mala fama? Por su alto contenido calórico (9 calorías por gramo), que las vincula con la obesidad, sobre todo si pensamos en términos de dietas hipocalóricas y en quemadores de grasa naturales como en topquemadoresdegrasa.com, y también por la relación que se ha establecido a través de estudios entre la elevación de los triglicéridos y el colesterol en sangre y los eventos cardiovasculares (infarto del miocardio, ictus, etc.)

¿Las grasas son buenas o son malas?

Entonces, ¿son buenas o malas? Como siempre ocurre cuando hablamos de biología, la respuesta no es simple, y esto se debe a que intervienen múltiples factores. Los lípidos provenientes de la dieta están agrupados en tres tipos de molécula: los triglicéridos, el colesterol, y los fosfolípidos.

Los triglicéridos se usan casi siempre como reservorio de energía, y están formados por estructuras más pequeñas llamadas ácidos grasos. Son éstos los que se depositan en esos rollitos alrededor de la cintura, las caderas, y nos hacen fruncir el ceño al mirarnos al espejo. Al igual que los aminoácidos de las proteínas, algunos de estos ácidos grasos son esenciales, lo que significa que el organismo no los puede fabricar, y por lo tanto su única fuente son los alimentos. Los ácidos grasos se unen a una molécula de glicerol (alcohol) y pueden formar conjuntos de uno, dos o tres ácidos grasos. Los más frecuentes son los grupos de tres, que son los conocidos como triglicéridos, los cuales una vez digeridos son absorbidos y pasan a la circulación para ser depositados en el tejido graso como una forma eficiente de almacenar energía, o también pueden ser usados para diferentes procesos bioquímicos. Dependiendo del tipo de enlace que posean estos ácidos grasos entre ellos, sus características químicas serán diferentes, y por lo tanto también lo serán sus propiedades, y sus efectos en el organismo. Básicamente, existen tres formas en las que se presentan las grasas de los alimentos: saturadas, insaturadas y trans. Las insaturadas a su vez se dividen en monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las grasas saturadas son de origen animal, tales como carnes rojas, mantequilla, etc., y su principal característica es que son sólidas a temperatura ambiente. Hay mucha prevención acerca de su consumo, ya que se les ha relacionado con aumento en los niveles de colesterol en sangre. ¿Qué importancia tiene esto? ¿Por qué se considera tan malo el colesterol?

Características del colesterol

Pues bien, al colesterol se le ha declarado el gran villano de las últimas décadas en nuestras dietas. Para el común de la gente, la mayor preocupación es mantenerlo lo más bajo posible, y pocos sabrían encontrarle utilidad. Sin embargo, el colesterol es un componente importante de las membranas celulares, así como de la mielina (que protege los nervios y mejora su conductibilidad). Es precursor del cortisol (hormona producida por las suprarrenales) y de las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona, testosterona, etc.). También es necesario para la formación de vitamina D, la cual está involucrada en la absorción de calcio empleado en el mantenimiento de la densidad de los huesos. Y es fundamental en la formación de bilis, que se emplea durante la digestión para la absorción de las grasas. Por lo visto no es tan inútil como parecía. Entonces ¿por qué esa guerra contra el colesterol que encabezamos los médicos? 

El problema radica en sus niveles altos en sangre. Cuando el colesterol de baja densidad circula por el torrente sanguíneo en exceso, puede adherirse alas paredes de las arterias y formar placas (ateromas). con todas las consecuencias que esto acarrea. ¿Pero qué quiere decir de baja densidad?

Es probable que alguna vez haya escuchado que hay diferentes tipos de colesterol, y que en ocasiones se le atribuyen calificativos como “bueno” o “malo”. ¿Qué significan estos términos? Para comprenderlo mejor hagamos un ejercicio de imaginación. Vamos a suponer que tenemos un vaso con agua, que en este caso representaría la sangre que circula por las arterias y venas. A ese vaso de agua le vamos a añadir una cucharada de aceite, que correspondería a la grasa que debe transportarse en la sangre, y en este caso específico, al colesterol. ¿Qué va a ocurrir? El aceite no se disuelve, sino que se reúne en una enorme gota porque repele el agua, y flota, debido a que tiene una densidad menor a la del líquido que lo sostiene. Una situación como la descrita en la sangre circulante sería causante de graves problemas de salud incompatibles con la vida, así que para poder transportar esa grasa por el torrente sanguíneo hay que modificarla, hacerla soluble en agua. ¿Y cómo? Siguiendo nuestro experimento agreguemos algunas gotas de glicerina, ¿el resultado?, el aceite se disuelve en el agua. La razón de esto es que la glicerina tiene la propiedad de tener un extremo de su molécula soluble en agua, y el otro soluble en grasa, por lo cual en una situación como la anteriormente descrita actúa como puente, permitiendo que la grasa se “integre” al agua, es decir, se disuelva.

3 recetas para exprimir al máximo tu licuadora

Hoy, os queremos dar varias recetas que os pueden ayudar a provechar más que nunca tu licuadora. Si tienes este electrodoméstico en casa y no sabes qué hacer con él, hoy vas a aprender cómo puedes preparar fácilmente estupendos licuados llenos de vitaminas y nutrientes.

Debes de tener en cuenta que los jugos o licuados son una estupenda forma de consumir las cantidades mínimas recomendadas diarias de frutas y verduras. A veces puede sernos un poco difícil llegar a esas dosis recomendadas, pero podemos empezar el día con un licuado nutritivo y ya estaremos a medio camino. Además, nos aportarán increíbles beneficios, nutrientes y vitaminas necesarios para nuestro cuerpo y nuestro día a día.

¿Sirve cualquier licuadora?

Según lo que quieras hacer con ella, necesitarás un modelo u otro. Si es solo para ti, no necesitas una gran máquina, por lo que puedes comprar un modelo barato. Te recomendamos las Philips o las Braun, que son buenos aparatos a un precio fantástico. En comprar-licuadora encontrarás más opciones de licuadoras, así como tablas comparativas y análisis de los mejores modelos de licuadoras del mercado.

Súper Batido Desintoxicante y Adelgazante de Pepino y Arándanos

Ingredientes

  • 1 pepino grande orgánico bien lavado
  • 1 taza de arándanos orgánicos bien lavados
  • 1 aguacate orgánico
  • 1/2 taza de col rizada orgánica
  • 1 guineo o banano orgánico
  • 1/2 limón orgánico
  • Agua pura al gusto
  • 1 cucharada de canela en polvo (activador natural del metabolismo)
  • Cubos de hielo al gusto

Método:

Mezclar muy bien todos los ingredientes en una licuadora con buena potencia hasta obtener una mezcla homogénea y de textura suave lista para beber y disfrutar. Sirva y disfrute de inmediato!

Súper Batido Saludable Limpiador del Hígado

Este es un batido excelente para desintoxicar el hígado de forma natural y puede entrar parte en un plan total de desintoxicación hepática para revitalizar su salud y su cuerpo.

Ingredientes:

  • 1 taza de col rizada orgánica bien lavada
  • 1/2 taza de cilantro orgánico
  • 1 limón orgánico bien lavado con cáscara
  • 1 trozo de jengibre fresco orgánico
  • 1 remolacha orgánica
  • 1 manzana verde cortada en V sin semillas
  • 1 cucharada de semillas de chía
  • Agua pura al gusto
  • Cubos de hielo al gusto

Método:

Combine y mezcle muy bien todos los ingredientes en la licuadora a máxima potencia o utilizando un utensilio de cocina especializado en la preparación de licuados saludables. Sírvalo y disfrútelo en cualquier momento del día y especialmente en las mañanas en ayunas y antes de dormir para depurar su organismo internamente y para desintoxicar el hígado. Al mejorar nuestra función hepática también mejora nuestro metabolismo y perdemos peso más fácilmente.

Súper Batido Desintoxicante y Adelgazante de Espinaca y Pera

Ingredientes:

  • 1 taza de hojas de espinaca orgánica bien lavadas
  • 1 pera orgánica bien lavada
  • 1 naranja orgánica con cascara y sin semillas (bien lavada)
  • 1 pepino mediano orgánico bien lavado
  • 1/2 taza de fresas orgánicas
  • 1 limón orgánico lavado con cáscara
  • 1 cucharada de semillas de chía
  • Agua pura al gusto
  • Cubos de hielo al gusto

Método:

Mezclar muy bien todos los ingredientes a alta velocidad utilizando la licuadora hasta obtener un batido consistente de textura suave y listo para beber. Disfrútelo!

Pan y cereales: cómo amasarlos y cocinarlos saludablemente

Los alimentos de origen vegetal pueden ser clasificados como cereales, leguminosas, y hortalizas, que en término amplio incluye las verduras, los tubérculos, las frutas, y los frutos secos. De entrada, son alimentos saludables, pero también debemos saber cómo cocinarlos para poder aprovechar al máximo sus beneficios y no aportarles toxinas innecesarias y poco saludables.

Los cereales

Los cereales son plantas gramíneas cuyas semillas son ricas en almidón y constituyen una importante fuente de nutrientes. Entre ellos tenemos el trigo, el maíz, la avena, el arroz, el sorgo, la cebada, etc. Aunque el componente principal de los cereales es el almidón, el salvado (que cubre el grano), es rico en minerales y vitamina B. Y el germen, aquella parte de la semilla destinada a reproducir una nueva planta, contiene abundantes lípidos (grasas), vitaminas y minerales. Tanto el salvado como el germen son removidos durante el proceso de refinación.

Por lo tanto, los productos refinados aportan menos nutrientes que sus pares integrales, pero debemos tener en cuenta un detalle que suele pasar desapercibido: los cereales en su forma integral contienen ácido fítico, sustancia que reduce la absorción del calcio, el hierro y el zinc, especialmente cuando se consume en productos sin levadura. La levadura inactiva el ácido fítico y favorece la disponibilidad del calcio y del zinc. De manera que en el pan integral, la presencia de la levadura facilita el aprovechamiento de estos minerales, pero en los preparados de cereales integrales que no incluyan la levadura entre sus ingredientes, se verá comprometida su absorción.

La importancia de los cereales en nuestra dieta

Los cereales por lo general forman parte de nuestra dieta diaria, ya que a partir de ellos se elaboran el pan, la pasta, y otros alimentos de consumo habitual. Con respecto al pan, suele ser frecuente la duda acerca de si contribuye al aumento de peso o no. Por supuesto que para poder responder hay que tomar en cuenta que existen muchas formas de preparar pan, y la respuesta será tan variada como los ingredientes de cada receta.

Sin embargo, vamos a tomar como referencia el pan común (sin azúcares añadidos como en los panes dulces, ni grasas como en los croissants). El ingrediente fundamental del pan es el almidón, con una proporción de grasas muy baja, lo que hace que el aporte calórico no sea excesivo. No podemos decir lo mismo acerca de su contenido de carbohidratos. Aunque sabemos que el almidón es un polisacárido, que debe ser digerido antes de ser absorbido en forma de glucosa, cuando se trata del pan blanco su índice glicémico (69) se encuentra en el umbral de moderado a alto. Sin embargo, esto puede resultar modificado por los alimentos que lo acompañen. Ahora bien, el contenido de fibra será mayor si se trata de pan integral, y en ese caso la absorción de glucosa proveniente del almidón será menor, así como su índice glicémico, debido a lo cual no causará un aumento brusco de la insulina, contribuyendo menos al aumento de peso, además de proporcionar vitaminas del grupo B y minerales. En conclusión, el efecto del pan sobre el peso dependerá de sus ingredientes, la ración que se consuma, su contenido de fibra, y los alimentos que lo acompañen.

Batidora amasadora para el pan artesanal

Pero cuidado, que puede haber trampa. Es importante asegurarse que ese pan que estamos comiendo se encuentra libre de grasas trans, debido a que algunas veces los panes integrales de origen industrial contienen entre sus ingredientes azúcares y grasas añadidas con la finalidad de hacerlos más gratos al paladar. Si ese es el caso olvídese de toda la explicación anterior, ese pan no solo aumentará su peso, sino que puede ser perjudicial desde el punto de vista de la acumulación de colesterol en las arterias. El mismo razonamiento vale para las galletas integrales que suelen consumirse durante las dietas para adelgazar. ¿Confundido de nuevo sobre lo que debe hacer? No se preocupe, es normal cuando se trata de procesos biológicos. Nunca la respuesta es un simple sí o no, pues las variables a tomar en cuenta son demasiado numerosas. En este caso, sin embargo, la solución es sencilla. Si se trata de pan de elaboración industrial, basta con leer la etiqueta, y evitar aquellos que contengan grasas hidrogenadas o azúcares añadidos. Si se trata de pan de elaboración artesanal, que puedes hacer en casa fácilmente con una máquina amasadora, no debería haber inconvenientes.

La otra pregunta obligada con respecto al pan es si influye menos sobre el peso si es tostado. En esta oportunidad la respuesta es un rotundo “no”. Tostar el pan reduce su peso, pero eso se debe a que en el proceso de tostarlo pierde agua, la cual no aporta ni calorías, ni nutrientes. Los componentes nutricionales del pan al ser tostado permanecen iguales, por lo que aportaría el mismo número de calorías y carbohidratos. Sin embargo, hay quienes argumentan que al ser más seco al paladar requiere más tiempo de masticación contribuyendo a la saciedad en mayor medida. Como indicamos con anterioridad, los ingredientes con los que haya sido elaborado serán determinantes, pero la misma rebanada de pan si se come fresca o tostada no representa diferencia, así que queda a su gusto. Por los mismos argumentos, la miga de pan, que siempre ha llevado la peor parte en cuanto a las culpas, en realidad aporta menos calorías y carbohidratos por gramo que la corteza, por la sencilla razón de tener más agua. En cualquier caso, el pan se puede consumir diariamente como una fuente válida de carbohidratos, pero con moderación.

Casi siempre, el problema con el pan y el sobrepeso tiene más relación con aquello que lo acompaña, que con el pan en sí mismo. Por eso es recomendable elaborar la dieta como un todo, y equilibrarla, en vez de eliminar uno u otro grupo de nutrientes.

La pasta y nuestra dieta

La pasta es otro alimento de consumo habitual que se elabora con cereales. Aunque encontramos algunas variantes a partir del arroz, en la mayoría de los casos la pasta se prepara con sémola de trigo duro, un producto de la molienda gruesa del cereal, que al igual que en el caso de la harina refinada, se hace después de separar el grano de la cáscara y el germen, por lo que sus componentes básicos son almidón y gluten. En su forma más sencilla es rica en carbohidratos de absorción lenta, en fibra de origen vegetal, y pobre en grasas, vitaminas y minerales. Hay que tomar en cuenta que en el mercado se encuentran numerosas variantes en las cuales están agregados otros componentes como huevos, tomate, espinacas, etc., lo cual le aportaría nuevas características nutricionales. Además, por lo general se combina en las diferentes recetas con otros ingredientes: carne, tomate, pescado, mantequilla, queso, etc. En cuanto a su aporte calórico, no es demasiado elevado, pero no podemos decir lo mismo de su índice glicémico. Esto no significa que no podamos comer pasta si queremos bajar de peso, sino que, como hemos aconsejado con otros alimentos, es conveniente consumirla con moderación, y también podemos reducir el impacto sobre la insulina si preferimos su variante integral, si evitamos la sobre cocción con una batidora amasadora, y si la combinamos con otros alimentos ricos en fibra. En la misma medida podemos hablar del arroz y el maíz, que también son cereales habituales en la dieta y cuyas harinas pueden usarse para elaborar tortillas, panes y otros productos similares.

Por último quiero hacer un aparte para referirme a los “cereales del desayuno”. Este grupo lo constituye una amplia gama de productos en los cuales la materia prima principal son los cereales (avena, trigo, arroz, maíz, etc.), que son sometidos a diferentes procesos industriales, o mezclados, con mayor o menor contenido de fibra y/o azúcar, algunas veces combinados con frutos secos, frutas deshidratadas o chocolate, a los cuales por lo general les agregan vitaminas y minerales. Como en los derivados anteriores, el componente principal de los cereales es el almidón, el contenido de proteínas es moderado y casi no tienen grasas. Su consumo tendrá más o menos beneficios dependiendo de la cantidad de azúcares, fibra o grasas trans que aporte el producto final. Hay que tener en cuenta que las frutas deshidratadas, al igual que los zumos, proporcionarán una cantidad de azúcar muy superior a sus equivalentes frescas. De manera que lo aconsejable, si se decide por este alimento, es escoger aquellos que contengan suficiente fibra, que no incluyan azúcar añadida, ni otros aditivos azucarados, y que no hayan sido elaborados con grasas trans. Entre tanta variedad, con seguridad encontrará esa opción. Es aconsejable también acompañarlo con una buena ración de leche (para compensar la deficiencia proteica), y si decide añadirles azúcar, que sea en pequeña cantidad.

Los cereales son semillas de plantas gramíneas ricas en almidón. Forman parte de la dieta diaria porque a partir de ellos se elaboran el pan, la pasta, y otros productos similares. En su versión refinada tienen un alto índice glicémico, que puede ser más bajo si se consumen en su variante integral. Su efecto sobre el peso depende de varios factores como los ingredientes que forman parte de sus productos finales (pan, galletas, etc.), el exceso de cocción, y los alimentos que acompañan su consumo.

Los meridianos en la osteopatía

Aunque hoy día todavía se cuestiona la existencia de los meridianos, numerosos investigadores han tratado de demostrar su presencia en el organismo y entre ellos está el psicólogo y osteópata Ronald Melzack, de la Universidad McGillde Montreal-Canadá-, quien aseguró que existía un paralelismo entre los denominados “puntos gatillo” y los de la acupuntura. Estos puntos reflejos responden a la presión o a la estimulación y son capaces de sedar dolores de otra parte del cuerpo, aunque por motivos todavía no explicados no son eficaces en todas las personas. No obstante se comprobó también que, aunque ambos métodos eran similares e igualmente inconstantes, las agujas de la acupuntura y las terapias de osteopatía aseguraban resultados mejores.

La influencia de los meridianos en las terapias osteopáticas

Relacionados con la teoría del Yin y el Yang (los polos opuestos de la misma moneda) y el estudio de los Cinco Elementos (Tierra, Aire, Fuego, Madera y Agua), estos últimos para explicar nuestro comportamiento, los meridianos parecen ser doce, teniendo cada elemento dos, salvo el fuego que posee dos pares de Yin y dos de Yang. También existen dos meridianos básicos, el Vaso Gobernador y el Vaso Concepción, los cuales ya aparecen en la medicina china y que nos demuestran su inequívoca procedencia.

Como la mayoría de las partes corporales, los meridianos también son bilaterales, lo que dan una suma de veinticuatro, y están relacionados no solamente con algún órgano o parte corporal sino incluso con efectos o comportamientos. Incluso existen relaciones entre diferentes órganos y dependencias entre ellos que no tienen ninguna explicación aparente con la medicina occidental, cosa lógica si tenemos en cuenta lo difícil que es relacionar el espíritu con la materia.

Una de las particularidades que hacen del tratamiento a través de los meridianos algo único, es que nunca se actúa directamente sobre el punto (tsubo) relacionado directamente con ese
órgano y ni siquiera sobre los llamados puntos reflejos, sino sobre el meridiano que puede equilibrar el Yin y el Yang de ese órgano.

Cómo un osteópata estimula los puntos meridianos

La estimulación de los puntos de los meridianos debe proporcionar una restauración del equilibrio energético total de la parte afectada, ya que, si consideramos válidas las teorías de la osteopatía, no solamente estaremos equilibrando el Yin y el Yang, sino que al mismo tiempo le estamos aumentando su Ki, mejorando su circulación sanguínea, la oxigenación, anulamos el dolor que pueda existir y proporcionamos un estado emocional óptimo para la curación total. Respecto a este punto, puedes leer más información sobre la recuperación del cuerpo y sobre la osteopatia en osteopatia10.com.

Otros puntos corporales a tener en cuenta

Lo que también parece demostrado es la existencia de puntos corporales en los cuales la resistencia al paso de la corriente eléctrica es menor, los anteriormente mencionados tsubos, y en los cuales se insertan las agujas de acupuntura o se practican los masajes digitales. Estos puntos ya son un hecho comprobado por otros expertos en terapias reflejas e incluso por numerosos neurólogos, ya que también sirven como punto exacto para la estimulación de los músculos. Una corriente eléctrica en ese lugar concreto produce una inmediata contracción de su músculo correspondiente, el cual no se relajará hasta que no dejemos de suministrarle electricidad. Por desgracia es un estímulo pasajero y no sirve para dar vida a un músculo carente de fúnción o irrigación sanguínea.

Pero este efecto habría pasado al olvido si fuera solamente mecánico y lo cierto es que deben existir energías mucho más importantes, imposibles de medir con los instrumentos actuales, las cuales son capaces de actuar sobre la mente, las secreciones internas y hasta en el sistema defensivo.

Uno de los inconvenientes que para los no expertos tienen las técnicas orientales basadas en la teoría de los meridianos es que no se pueden establecer pautas generales de curación, ya que cada experto en osteopatía tiene sus propios modos de curar y de valorar las enfermedades. Se habla entonces del instinto del osteópata como arma decisiva para la curación, algo que ahora se considerábase de numerosos errores si tenemos en cuenta que los métodos actuales de análisis están dejando las capacidades humanas de lado. El llamado “ojo clínico” parece estar en declive ante el avance de tan extraordinaria maquinaria tecnológica. Ningún médico actual es capaz, ni quiere serlo, de establecer un diagnóstico si no tiene ante sí la analítica correspondiente y los datos que le proporcionan los numerosos aparatos a su disposición. Esto no ocurre afortunadamente en las medicinas orientales, las cuales consideran que siguen siendo más importantes las habilidades instintivas y cerebrales del médico que los datos de laboratorio.

La energía en el cuerpo

Por ello, cuando usted oiga hablar de que un meridiano no está equilibrado, de que existe poca o mucha energía Ki, de que hay zonas denominadas Kyo y Jitsu en las cuales hay que presionar cuando hay dolor o de que el Hara es la zona orgánica donde se encuentra la energía vital, no piense que le están engañando, ya que detrás de esto hay miles de años de experiencia, muchos más que detrás de la medicina occidental. Y ya que hablamos del Hara, es imprescindible mencionar que su existencia ya fúe confirmada por los médicos chinos hace
milenios. Situado a unos ocho centímetros por debajo del ombligo (aunque hay quien opina que es un punto falso y que el real está en los costados), se hizo popular por ser el lugar exacto en el cual los samuráis introducían sus katanas o wakizakis para realizar el harakiri, un ritual mortal que acababa con su deshonor… y con su vida. Una vez rasgado el Hara, la vida era imposible. Pues si precisamente ese punto es la esencia de la vida misma, lógicamente actuando en él podríamos restablecer la salud, algo que dio origen a un arte curativo poco divulgado conocido como Ampuku, en el cual solamente se actuaba sobre ese punto concreto.

Quizá la causa de su poco éxito popular radica en dos motivos: las discrepancias sobre su posición exacta (los chinos hablan hasta de tres puntos posibles, dos falsos y uno verdadero) y la poca variedad de técnicas a emplear en un lugar tan reducido. Los japoneses han sido algo más hábiles y para simplificar los tratamientos consideran que el Hara no es un punto concreto sino una amplia zona que abarca los alrededores del ombligo. De esta manera ya tenemos la amplia zona corporal que se necesitaba para trabajar con soltura y que abarca nada menos que todo el abdomen, desde las costillas hasta la pelvis, aunque el centro sigue estando debajo del ombligo.

En el Hara actual el bazo corresponde al ombligo mismo, y próximo a él estarían los riñones, después la vejiga y, desplazados a izquierda y derecha hacia abajo, los intestinos. El corazón físico se sitúa en el plexo solar, mientras que el emocional a mitad de camino entre éste y el ombligo, los pulmones en los costados y el hígado, por supuesto, a la derecha.

Un diagnóstico rápido sobre la salud general lo podemos realizar tocando ese Hara, yaque por
encima del ombligo deberá estar relajado y por debajo fuerte; de no ser así hay que actuar para restablecer la salud física y psíquica.

¿Cuál es la mejor forma de preparar los alimentos?

Tenemos una idea general de las características nutricionales más importantes de los principales alimentos. Y como se habrá dado cuenta estas características pueden resultar modificadas por la combinación de dichos alimentos, así como por la forma en que los preparamos. Y aquí pasamos a otro aparte muy importante: los métodos de cocción. En el fondo, los alimentos son compuestos químicos y la cocina, un peculiar laboratorio.

Los alimentos crudos

La forma más sencilla en la que pueden presentarse los alimentos es cuando se sirven crudos. Entre las ventajas que proporciona el consumo de los alimentos crudos es que preservan todos los nutrientes, pero ya tenemos varios ejemplos de algunos que no conviene ingerir de esta forma, porque resultan tóxicos (legumbres, algunos tubérculos, etc.). También hay que tomar en cuenta que hay alimentos que representan un riesgo bacteriológico o parasitario si la cocción no es suficiente (aves, carnes, pescados, etc.), además que pueden resultar más difíciles de digerir. Entre los que preferiblemente deben ser consumidos crudos y en su forma original están las frutas y algunas hortalizas (ensaladas).

Cómo cocinar los alimentos saludablemente

En el caso de los demás hay numerosas formas de cocción: vapor, hervir en agua, parrilla, horno, fritura, papillote, etc. Aunque en general durante la cocción se pueden perder algunas vitaminas y minerales por el simple calor, algunos de ellos son más recomendables para preservar los nutrientes, tales como el vapor o el papillote. También resulta útil el aprovechamiento del caldo resultante, en el caso de vitaminas hidrosolubles que pasarían al agua de los preparados hervidos. La plancha (superficie muy caliente con poca o ninguna cantidad de aceite), y el horno, resultan muy apropiados para las carnes.

Para los fines del tema que tratamos lo más importante desde el punto de vista de la forma en que deben prepararse los alimentos es saber que la adición de grasas en las recetas (nata, mantequilla, etc.), aumenta el contenido calórico, y los azúcares suben el índice glicémico. También que la sobre cocción de los cereales y sus derivados (pasta, arroz), así como su procesamiento (trituración, deshidratación), aumentan el índice glicémico. Con estas aclaraciones no quiero decir que debamos comerlo todo a la plancha sin aceite, hervido o al vapor. Éste ha sido el motivo del fracaso de muchas dietas. Mantener una alimentación así por mucho tiempo resulta monótono y termina en el abandono por cansancio. Recuerde que aquí no queremos imponer una dieta en particular, sino enseñarle a seguir una alimentación balanceada. Lo importante como siempre es no excederse: si dentro del menú del día hay algún plato rico en grasas y/o carbohidratos, consuma una ración pequeña, acompáñelo con una buena ensalada en base a verduras, y complete la comida con fruta. Y por supuesto, procure que haya variabilidad, nunca es buena idea comer siempre lo mismo.

Frituras: ¿sí o no?

Quiero hacer énfasis en una forma de cocción que está excluida de todas las dietas para adelgazar, pero que representa una de las transgresiones más frecuentes. Me refiero a las frituras. El problema de las frituras es desde luego calórico, aunque también cuenta el tipo de grasa en el que los alimentos se fríen. Debido a que parte de la grasa queda impregnada en el alimento, es recomendable que esta sea insaturada y de buena calidad. Lo que ocurre durante la fritura es que el punto de ebullición del aceite es mucho mayor que el del agua, por lo que al estar caliente en la medida adecuada y entrar en contacto con el alimento, éste pierde agua en su superficie con rapidez, formando una costra, la cual permite que el interior del alimento reciba calor en forma pareja al cocinarse. La costra, en la cual las moléculas de agua han sido cambiadas por moléculas de grasa impide que el aceite penetre en el alimento. Para que esto se cumpla son necesarias dos condiciones: que la superficie de lo que se va a cocinar esté seca, y que el aceite tenga una temperatura de ebullición apropiada. De manera que, si se quiere reducir la cantidad de aceite a ser absorbido por un alimento durante la fritura es importante secarlo bien, y asegurarse que el aceite se encuentre lo suficientemente caliente.

Una vez terminada la cocción, cuando el alimento se extrae y se comienza a enfriar, el agua que queda en la superficie se condensa, lo que hace que por gradientes de presión se absorba el aceite que no haya sido retirado de la superficie, de manera que es importante escurrir bien el alimento y secarlo con una servilleta antes que enfríe, para así minimizar su contenido de grasa. Hay que tomar en cuenta que si lo que se va a freír es rico en almidón, éste (que tiene una gran capacidad de absorción de agua) absorberá aceite en la misma proporción, al tiempo que se deshidrata, motivo por el cual se reduce el volumen y se aumentan las calorías. Aunque estos consejos ayudan a bajar el contenido de grasa, en realidad no hay forma de que las frituras formen parte de la rutina diaria de una dieta balanceada, pero si su consumo es ocasional, y se acompañan de vegetales, frutas, y hábitos de alimentación balanceados, no hay razón para que no se dé un gusto alguna que otra vez, siempre y cuando no padezca alguna condición médica que contraindique el consumo de grasas.

La forma de preparar los alimentos influye en forma directa en su contenido calórico y su índice glicémico. La sobre cocción y el procesamiento (trituración, deshidratación) de alimentos ricos en almidón y azúcares aumenta su índice glicémico. La agregación de componentes grasos en las recetas (natas, mantequilla, etc.), y la preparación en forma de frituras, aumentan el contenido calórico.”