Los meridianos en la osteopatía

Aunque hoy día todavía se cuestiona la existencia de los meridianos, numerosos investigadores han tratado de demostrar su presencia en el organismo y entre ellos está el psicólogo y osteópata Ronald Melzack, de la Universidad McGillde Montreal-Canadá-, quien aseguró que existía un paralelismo entre los denominados “puntos gatillo” y los de la acupuntura. Estos puntos reflejos responden a la presión o a la estimulación y son capaces de sedar dolores de otra parte del cuerpo, aunque por motivos todavía no explicados no son eficaces en todas las personas. No obstante se comprobó también que, aunque ambos métodos eran similares e igualmente inconstantes, las agujas de la acupuntura y las terapias de osteopatía aseguraban resultados mejores.

La influencia de los meridianos en las terapias osteopáticas

Relacionados con la teoría del Yin y el Yang (los polos opuestos de la misma moneda) y el estudio de los Cinco Elementos (Tierra, Aire, Fuego, Madera y Agua), estos últimos para explicar nuestro comportamiento, los meridianos parecen ser doce, teniendo cada elemento dos, salvo el fuego que posee dos pares de Yin y dos de Yang. También existen dos meridianos básicos, el Vaso Gobernador y el Vaso Concepción, los cuales ya aparecen en la medicina china y que nos demuestran su inequívoca procedencia.

Como la mayoría de las partes corporales, los meridianos también son bilaterales, lo que dan una suma de veinticuatro, y están relacionados no solamente con algún órgano o parte corporal sino incluso con efectos o comportamientos. Incluso existen relaciones entre diferentes órganos y dependencias entre ellos que no tienen ninguna explicación aparente con la medicina occidental, cosa lógica si tenemos en cuenta lo difícil que es relacionar el espíritu con la materia.

Una de las particularidades que hacen del tratamiento a través de los meridianos algo único, es que nunca se actúa directamente sobre el punto (tsubo) relacionado directamente con ese
órgano y ni siquiera sobre los llamados puntos reflejos, sino sobre el meridiano que puede equilibrar el Yin y el Yang de ese órgano.

Cómo un osteópata estimula los puntos meridianos

La estimulación de los puntos de los meridianos debe proporcionar una restauración del equilibrio energético total de la parte afectada, ya que, si consideramos válidas las teorías de la osteopatía, no solamente estaremos equilibrando el Yin y el Yang, sino que al mismo tiempo le estamos aumentando su Ki, mejorando su circulación sanguínea, la oxigenación, anulamos el dolor que pueda existir y proporcionamos un estado emocional óptimo para la curación total. Respecto a este punto, puedes leer más información sobre la recuperación del cuerpo y sobre la osteopatia en osteopatia10.com.

Otros puntos corporales a tener en cuenta

Lo que también parece demostrado es la existencia de puntos corporales en los cuales la resistencia al paso de la corriente eléctrica es menor, los anteriormente mencionados tsubos, y en los cuales se insertan las agujas de acupuntura o se practican los masajes digitales. Estos puntos ya son un hecho comprobado por otros expertos en terapias reflejas e incluso por numerosos neurólogos, ya que también sirven como punto exacto para la estimulación de los músculos. Una corriente eléctrica en ese lugar concreto produce una inmediata contracción de su músculo correspondiente, el cual no se relajará hasta que no dejemos de suministrarle electricidad. Por desgracia es un estímulo pasajero y no sirve para dar vida a un músculo carente de fúnción o irrigación sanguínea.

Pero este efecto habría pasado al olvido si fuera solamente mecánico y lo cierto es que deben existir energías mucho más importantes, imposibles de medir con los instrumentos actuales, las cuales son capaces de actuar sobre la mente, las secreciones internas y hasta en el sistema defensivo.

Uno de los inconvenientes que para los no expertos tienen las técnicas orientales basadas en la teoría de los meridianos es que no se pueden establecer pautas generales de curación, ya que cada experto en osteopatía tiene sus propios modos de curar y de valorar las enfermedades. Se habla entonces del instinto del osteópata como arma decisiva para la curación, algo que ahora se considerábase de numerosos errores si tenemos en cuenta que los métodos actuales de análisis están dejando las capacidades humanas de lado. El llamado “ojo clínico” parece estar en declive ante el avance de tan extraordinaria maquinaria tecnológica. Ningún médico actual es capaz, ni quiere serlo, de establecer un diagnóstico si no tiene ante sí la analítica correspondiente y los datos que le proporcionan los numerosos aparatos a su disposición. Esto no ocurre afortunadamente en las medicinas orientales, las cuales consideran que siguen siendo más importantes las habilidades instintivas y cerebrales del médico que los datos de laboratorio.

La energía en el cuerpo

Por ello, cuando usted oiga hablar de que un meridiano no está equilibrado, de que existe poca o mucha energía Ki, de que hay zonas denominadas Kyo y Jitsu en las cuales hay que presionar cuando hay dolor o de que el Hara es la zona orgánica donde se encuentra la energía vital, no piense que le están engañando, ya que detrás de esto hay miles de años de experiencia, muchos más que detrás de la medicina occidental. Y ya que hablamos del Hara, es imprescindible mencionar que su existencia ya fúe confirmada por los médicos chinos hace
milenios. Situado a unos ocho centímetros por debajo del ombligo (aunque hay quien opina que es un punto falso y que el real está en los costados), se hizo popular por ser el lugar exacto en el cual los samuráis introducían sus katanas o wakizakis para realizar el harakiri, un ritual mortal que acababa con su deshonor… y con su vida. Una vez rasgado el Hara, la vida era imposible. Pues si precisamente ese punto es la esencia de la vida misma, lógicamente actuando en él podríamos restablecer la salud, algo que dio origen a un arte curativo poco divulgado conocido como Ampuku, en el cual solamente se actuaba sobre ese punto concreto.

Quizá la causa de su poco éxito popular radica en dos motivos: las discrepancias sobre su posición exacta (los chinos hablan hasta de tres puntos posibles, dos falsos y uno verdadero) y la poca variedad de técnicas a emplear en un lugar tan reducido. Los japoneses han sido algo más hábiles y para simplificar los tratamientos consideran que el Hara no es un punto concreto sino una amplia zona que abarca los alrededores del ombligo. De esta manera ya tenemos la amplia zona corporal que se necesitaba para trabajar con soltura y que abarca nada menos que todo el abdomen, desde las costillas hasta la pelvis, aunque el centro sigue estando debajo del ombligo.

En el Hara actual el bazo corresponde al ombligo mismo, y próximo a él estarían los riñones, después la vejiga y, desplazados a izquierda y derecha hacia abajo, los intestinos. El corazón físico se sitúa en el plexo solar, mientras que el emocional a mitad de camino entre éste y el ombligo, los pulmones en los costados y el hígado, por supuesto, a la derecha.

Un diagnóstico rápido sobre la salud general lo podemos realizar tocando ese Hara, yaque por
encima del ombligo deberá estar relajado y por debajo fuerte; de no ser así hay que actuar para restablecer la salud física y psíquica.